Polémico artículo sobre la no menos polémica campaña del Ministerio de Sanidad en torno a la recomendación del uso del preservativo. El propio Ministerio ha sido denunciado por el reapero Nach por el supuesto plagio de alguno de sus versos.
En un tono humorístico rayando lo cáustico, Torres analiza la validez de la campaña y no deja títere con cabeza, en uno de los artículos más jocosos de los últimos tiempos.
También puedes fijarte en la profusa utilización de la modalización aquí.
“La ´O´ con un canuto” David Torres
Uno ha hecho la carrera de Filología pero no ha sido hasta ayer que, gracias al Ministerio de Sanidad, se ha enterado de una figura retórica con nombre de enfermedad degenerativa. El lipograma vocálico (recurso poético particularmente idiota que consiste en la formación de palabras que contienen una sola vocal) es el esqueleto que sostiene el hip hop con el que Bernat Soria advierte a los chavales que se encasqueten el condón antes de pasar a mayores.
La vocal elegida ha sido la o, letra cuya grafía es la descripción de un hoyo y cuya pronunciación supone un convite a la felación. Si uno pronuncia una “o” cuidadosamente se queda con cara de muñeca hinchable. La o es una letra gorda, la señorona de las vocales, y su evidente redondez evoca lo que precisamente se trataba de evitar: el bombo, el follón. Aparte de estos motivos subliminales, la canción ha sido muy criticada pero hay que admitir que, una vez oída, resulta perfecta no tanto para fomentar el uso de anticonceptivos como para predicar la abstinencia total. A cualquiera que la oiga no se le levanta en tres días.
No sabemos cuántos euros de esos 2.200.000 que se ha gastado el Ministerio en la promoción de semejante castaña han ido destinados al engorde y cría del compositor, pero todo lo que pasase de dos hostias bien dadas sería un dispendio y un disparate. Hace falta valor para que ahora venga un tío barbudo con la gorra enroscada a tornillo y diga que encima se la han fusilado los tíos del Ministerio, como si la castaña en cuestión fuese el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler.
El planteamiento, no obstante, es curioso porque permite una profunda indagación sobre los mecanismos de la producción artística. O dicho de otro modo: ¿se puede plagiar una boñiga? Ya sabemos que el hip hop, como su nombre indica, no es música, sino gimnasia de colutorio y grito de ánimo circense, pero ¿puede haber en el mundo dos letristas tan cerriles y tan inasequibles a la armonía como para que ambos se refieran a la ceremonia nupcial con la misma expresión rematadamente imbécil y monárquica de «yo no corono rollos»? Más aun: ¿cómo se puede perpetrar un lipograma vocálico con la letra o y esquivar reiteradamente adjetivos como «sordo», «bobo» o «tonto'l bolo», cuando tan a mano los tenían?
El rapero Nach (tan ingenioso que hasta se ha decapitado la o del nombre) anuncia que va a denunciar el robo ante la SGAE, lo cual da la exacta medida de furor reivindicativo del rap en general y del rapero Nach en particular. La agencia contratada por el Ministerio ha contraatacado iniciando una demanda contra el lipogramador vocálico y asegurando que son muy capaces de lipogramar una boñiga ellos solos. Que ni siquiera les hace falta el canuto.
martes, 13 de enero de 2009
Practicando la modalización
A continuación te ofrecemos dos artículos de opinión de temática pareja en los que se abordan técnicas totalmente opuestas de modalización que no deben confundirte ni alejarte de la finalidad perseguida por sus autoras.
"Ángeles y Fascistas" Elvira Lindo
Comprobado: la España plural está llena de fascistas. Basta con abrir el periódico para encontrártelos, con sus caras rabiosas, sus gritos, sus gestos amenazantes. Daré nombres. Ahí tenemos a José Antonio Pastor, candidato de los socialistas vizcaínos. Qué te parece, se proponía el insensato dar el mitin en la calle. ¡En la calle! Menos mal que acudieron esos Ángeles que custodian el comportamiento democrático y actúan bajo el bonito nombre de “los radicales” y le llamaron en su misma cara lo que es: “¡Fascista!”. Fascistas también esas dos muchachas llamadas Nerea y Virginia, del Partido Popular, que la otra noche salieron a la tradicional pegada de carteles por las calles de Bilbao. Intolerable.
¿Para cuándo esa asignatura de cultura democrática? Menos mal que nuestros Ángeles de la Guardia, alertados por semejante acto vandálico, acudieron, dejando a medias el pintxo y el txiquito, y se personaron en el lugar del crimen para darle su merecido a esas pequeñas fascistas. Nerea, que sólo tiene 20 años, narró la experiencia a los medios de comunicación con voz temblorosa, como a punto de llorar. Ah, el viejo truco del facha mostrando su lado humano. No nos conmueve. Por su parte, otra fascista de tomo y lomo, Esperanza García, aspirante a concejala del Ayuntamiento de Barcelona por Ciudadanos de Cataluña, pretendía protagonizar un acto electoral e irse a casa de rositas. Pero no. Ángeles de la Guarda, radicales sin fronteras, siempre en lucha contra el mal, llegaron a tiempo para poner los puntos sobre las íes, o como dice Belén Esteban, los puntos sobre las tildes, y a las puertas del recinto que albergaba el mitin fascista gritaron: “¡Fascista de mierda!”. En fin, lo mínimo. Por desgracia, estos Ángeles de la Guardia no son una mayoría -se trata de una misión de valientes-, pero tranquiliza enormemente que a menudo son comprendidos, bien con el silencio cómplice bien con simpatía indisimulada, por aquellos que, ante las quejas de los fascistas agredidos, dicen: “Bah, no fue para tanto, que no se hagan las victimitas”. A mi buzón han llegado varias cartas de fascistas. Una de ellas es Beatriz de Barcelona, que dice sentirse de izquierdas (ay, la mala conciencia) y que va a votar en secreto a Ciudadanos para que no la llamen fascista; Pedro de Badajoz, que espera el día en que se monte esa misma organización fascista para votarles; otro ejemplo de facherío lo tenemos en Marta, leonesa, que siente la necesidad de solidarizarse con los fascistas vascos (socialistas y populares) y se pregunta si es lícito que haya elecciones allá donde los fascistas no pueden expresarse con libertad.
Esto me permite concluir que entre las muchas cosas que estos Ángeles han aportado al debate político ha sido la popularización de la palabra Fascista. Palabra que ha saltado del radicalismo al columnismo. No hay día en que alguien no sea tocado con el adjetivo. Qué es entonces el fascismo. Y tú me lo preguntas. Fascismo eres tú.
"G+H= ETARRA" Maruja Torres
Deberíais abochornaros. Sois los terroristas más lerdos del mundo, y mira que hay dónde elegir. Yo había puesto el listón de la cretinez en aquel barbudo que le hacía la pelota a Bin Laden poco después del 11-S, contándole que su señora esposa había tenido un sueño premonitorio en el que veía los atentados a las Torres Gemelas. Pero esta historia de que seguís con la tregua mientras asesináis y, sobre todo, eso de que vuestra intención no era la de matar, como si los explosivos pudieran utilizarse también y únicamente para la depilación en seco, bien, todo ello reduce vuestro espectro encefálico a niveles prejurásicos, en relación con cualquier antecedente de cualquier calaña internacional y de cualquier hemisferio. Sois de una estulticia rayana en lo teo-ilógico: estáis embarazados pero sois vírgenes porque ha venido un angelito y etcétera, etcétera. Deberíais avergonzaros de hacer así el ridículo si no fuera porque, previamente, habéis cometido el crimen que nos impide trataros sólo como lo que también sois: una banda de capullos.
Pero sois unos asesinos. Posiblemente los asesinos más malos e idiotas del planeta. Qué coño una nación para vosotros. No servís ni para ilustrar una historieta. Qué sería de esas mentes vuestras privilegiadas sin explosivos, sin pistolas, sin balas, sin robar coches, sin anónimos, sin ejercer la extorsión, sin amedrentar y sin los bichos de Batasuna y otras garrapatas afines. Claro que tenéis que vivir del cuento nacionalista. Andaríais frescos si os vierais obligados, como los seres humanos normales (es decir, humanos), a ejercer un oficio, estudiar una carrera y no digo ya desarrollar una tesis o hacer oposiciones. Matar obreros, jueces, guardias civiles, políticos, periodistas, catedráticos: eso os da de comer. La maldad. El resto de vuestra capacidad cerebral da lo justo para aguantar la capucha.
No sé por qué los científicos británicos se ufanan de querer inventar un híbrido de humano y animal para sus investigaciones. Aquí ya lo hemos logrado. Es un cruce entre gilipollas y hiena, y responde a la denominación de etarra.
Pero no quiero acabar sin pedir perdón por esta columna a los gilipollas no violentos y a las hienas.
"Ángeles y Fascistas" Elvira Lindo
Comprobado: la España plural está llena de fascistas. Basta con abrir el periódico para encontrártelos, con sus caras rabiosas, sus gritos, sus gestos amenazantes. Daré nombres. Ahí tenemos a José Antonio Pastor, candidato de los socialistas vizcaínos. Qué te parece, se proponía el insensato dar el mitin en la calle. ¡En la calle! Menos mal que acudieron esos Ángeles que custodian el comportamiento democrático y actúan bajo el bonito nombre de “los radicales” y le llamaron en su misma cara lo que es: “¡Fascista!”. Fascistas también esas dos muchachas llamadas Nerea y Virginia, del Partido Popular, que la otra noche salieron a la tradicional pegada de carteles por las calles de Bilbao. Intolerable.
¿Para cuándo esa asignatura de cultura democrática? Menos mal que nuestros Ángeles de la Guardia, alertados por semejante acto vandálico, acudieron, dejando a medias el pintxo y el txiquito, y se personaron en el lugar del crimen para darle su merecido a esas pequeñas fascistas. Nerea, que sólo tiene 20 años, narró la experiencia a los medios de comunicación con voz temblorosa, como a punto de llorar. Ah, el viejo truco del facha mostrando su lado humano. No nos conmueve. Por su parte, otra fascista de tomo y lomo, Esperanza García, aspirante a concejala del Ayuntamiento de Barcelona por Ciudadanos de Cataluña, pretendía protagonizar un acto electoral e irse a casa de rositas. Pero no. Ángeles de la Guarda, radicales sin fronteras, siempre en lucha contra el mal, llegaron a tiempo para poner los puntos sobre las íes, o como dice Belén Esteban, los puntos sobre las tildes, y a las puertas del recinto que albergaba el mitin fascista gritaron: “¡Fascista de mierda!”. En fin, lo mínimo. Por desgracia, estos Ángeles de la Guardia no son una mayoría -se trata de una misión de valientes-, pero tranquiliza enormemente que a menudo son comprendidos, bien con el silencio cómplice bien con simpatía indisimulada, por aquellos que, ante las quejas de los fascistas agredidos, dicen: “Bah, no fue para tanto, que no se hagan las victimitas”. A mi buzón han llegado varias cartas de fascistas. Una de ellas es Beatriz de Barcelona, que dice sentirse de izquierdas (ay, la mala conciencia) y que va a votar en secreto a Ciudadanos para que no la llamen fascista; Pedro de Badajoz, que espera el día en que se monte esa misma organización fascista para votarles; otro ejemplo de facherío lo tenemos en Marta, leonesa, que siente la necesidad de solidarizarse con los fascistas vascos (socialistas y populares) y se pregunta si es lícito que haya elecciones allá donde los fascistas no pueden expresarse con libertad.
Esto me permite concluir que entre las muchas cosas que estos Ángeles han aportado al debate político ha sido la popularización de la palabra Fascista. Palabra que ha saltado del radicalismo al columnismo. No hay día en que alguien no sea tocado con el adjetivo. Qué es entonces el fascismo. Y tú me lo preguntas. Fascismo eres tú.
"G+H= ETARRA" Maruja Torres
Deberíais abochornaros. Sois los terroristas más lerdos del mundo, y mira que hay dónde elegir. Yo había puesto el listón de la cretinez en aquel barbudo que le hacía la pelota a Bin Laden poco después del 11-S, contándole que su señora esposa había tenido un sueño premonitorio en el que veía los atentados a las Torres Gemelas. Pero esta historia de que seguís con la tregua mientras asesináis y, sobre todo, eso de que vuestra intención no era la de matar, como si los explosivos pudieran utilizarse también y únicamente para la depilación en seco, bien, todo ello reduce vuestro espectro encefálico a niveles prejurásicos, en relación con cualquier antecedente de cualquier calaña internacional y de cualquier hemisferio. Sois de una estulticia rayana en lo teo-ilógico: estáis embarazados pero sois vírgenes porque ha venido un angelito y etcétera, etcétera. Deberíais avergonzaros de hacer así el ridículo si no fuera porque, previamente, habéis cometido el crimen que nos impide trataros sólo como lo que también sois: una banda de capullos.
Pero sois unos asesinos. Posiblemente los asesinos más malos e idiotas del planeta. Qué coño una nación para vosotros. No servís ni para ilustrar una historieta. Qué sería de esas mentes vuestras privilegiadas sin explosivos, sin pistolas, sin balas, sin robar coches, sin anónimos, sin ejercer la extorsión, sin amedrentar y sin los bichos de Batasuna y otras garrapatas afines. Claro que tenéis que vivir del cuento nacionalista. Andaríais frescos si os vierais obligados, como los seres humanos normales (es decir, humanos), a ejercer un oficio, estudiar una carrera y no digo ya desarrollar una tesis o hacer oposiciones. Matar obreros, jueces, guardias civiles, políticos, periodistas, catedráticos: eso os da de comer. La maldad. El resto de vuestra capacidad cerebral da lo justo para aguantar la capucha.
No sé por qué los científicos británicos se ufanan de querer inventar un híbrido de humano y animal para sus investigaciones. Aquí ya lo hemos logrado. Es un cruce entre gilipollas y hiena, y responde a la denominación de etarra.
Pero no quiero acabar sin pedir perdón por esta columna a los gilipollas no violentos y a las hienas.
Sinopsis lecturas 2ª evaluación
“La Colmena”; Camilo José Cela
La colmena, seguramente la obra más valiosa de Camilo José Cela, es un testimonio fiel de la vida cotidiana en las calles, cafés y alcobas de aquel Madrid de 1943, pero es también una amarga crónica existencial. Un aire de rutina y fatalidad ha invadido la conciencia de las gentes. Todos creen que las cosas pasan porque sí y que nada tiene remedio. Entre la abigarrada multitud se oye el solitario zumbido de muchos seres confusos y a la deriva. Como es habitual en su obra, Cela presenta la vida española sin piedad, con agria ironía y humorismo atroz. Sin embargo, de vez en cuando, un soplo compasivo alivia la áspera y dolorida realidad. Eduardo Alonso, que ha preparado esta edición, es novelista y profesor de literatura.
Un inmenso fresco de la España de posguerra, una novela coral de más de 60 personajes que vemos vivir dentro y fuera del café, en las casas y calles de la ciudad, de ahí el sentido figurado de colmena. Personajes pintorescos pero representativos, desde la autoritaria e inmisericorde doña Rosa, admiradora de Hitler y del Papa, a la que no le duelen prendas en hacer expulsar a todo aquel que considere vago o maleante de su cafetería sin compasión alguna, hasta el señor Suárez y Pepe, dos maricones más conocidos como La fotógrafa y El Astilla, sospechosos de un misterioso crimen, pasando por el abúlico, pobre y desarraigado Martín Marco, escritor idealista de periódicos donde no le pagan y que siempre anda como alma en pena, muerto de hambre.
Son sólo algunos de los protagonistas de este torrente de gentes que a veces son felices, y a veces no. Tras ellos, como fondo, el paisaje urbano del Madrid de la posguerra, tan especial, tan distinto, tan sórdido, tan luminoso a veces.
“Nada”; Carmen Laforet
Posiblemente la primera novela femenina moderna en España que además fue premiada con el Premio Nadal de Novela de 1944.
Andrea llega a Barcelona, con una maleta llena de libros y una vida por llenar de nuevas ilusiones al piso familiar de la Calle Aribau para estudiar letras. Sus ilusiones chocan de inmediato con el ambiente de tensión y violencia que reina en casa de su abuela a causa de algunas heridas no curadas entre la propia familia, heredadas de la reciente guerra. Entre octubre de 1939 y septiembre de 1940, durante su único curso académico en Barcelona entrarán en contacto el sórdido y pernicioso microcosmos familiar de la calle Aribau con el vivificante y libérrimo de la universidad, donde intima con una joven llamada Ena. Ese contacto resultará fatal para el desarrollo de la convivencia familiar y la estabilidad emocional de la propia Andrea, que contemplará resignada como la gente que le rodea vive en un tremendo vacío ( esa nada existencial a la que alude el título ) y como la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, acabará desmoronándose poco a poco.
“El árbol de la ciencia”; Pío Baroja
El árbol de la ciencia (para el propio Pío Baroja «el libro más acabado y completo de todos los míos») es una novela intelectual impregnada de una filosofía pesimista (patente en las lecturas del protagonista: Kant, Schopenhauer y Nietzche).La obra refleja la vida española en el tránsito del XIX al XX en la que plasma la mísera sordidez relacionada con las clases sociales y el ambiente cultural.
Andrés llega, ilusionado a un Madrid decadente a estudiar Medicina y se choca con una docencia pésima y un ambiente pobre y enrarecido en el que se sumergirá y donde encontrará a su futura esposa Lulú. Toda la obra es una especie de reflexión sobre la existencia humana; así en todas las vivencias del personaje, Andrés, podemos observar una constante referencia a la desorientación existencial del hombre.
La colmena, seguramente la obra más valiosa de Camilo José Cela, es un testimonio fiel de la vida cotidiana en las calles, cafés y alcobas de aquel Madrid de 1943, pero es también una amarga crónica existencial. Un aire de rutina y fatalidad ha invadido la conciencia de las gentes. Todos creen que las cosas pasan porque sí y que nada tiene remedio. Entre la abigarrada multitud se oye el solitario zumbido de muchos seres confusos y a la deriva. Como es habitual en su obra, Cela presenta la vida española sin piedad, con agria ironía y humorismo atroz. Sin embargo, de vez en cuando, un soplo compasivo alivia la áspera y dolorida realidad. Eduardo Alonso, que ha preparado esta edición, es novelista y profesor de literatura.
Un inmenso fresco de la España de posguerra, una novela coral de más de 60 personajes que vemos vivir dentro y fuera del café, en las casas y calles de la ciudad, de ahí el sentido figurado de colmena. Personajes pintorescos pero representativos, desde la autoritaria e inmisericorde doña Rosa, admiradora de Hitler y del Papa, a la que no le duelen prendas en hacer expulsar a todo aquel que considere vago o maleante de su cafetería sin compasión alguna, hasta el señor Suárez y Pepe, dos maricones más conocidos como La fotógrafa y El Astilla, sospechosos de un misterioso crimen, pasando por el abúlico, pobre y desarraigado Martín Marco, escritor idealista de periódicos donde no le pagan y que siempre anda como alma en pena, muerto de hambre.
Son sólo algunos de los protagonistas de este torrente de gentes que a veces son felices, y a veces no. Tras ellos, como fondo, el paisaje urbano del Madrid de la posguerra, tan especial, tan distinto, tan sórdido, tan luminoso a veces.
“Nada”; Carmen Laforet
Posiblemente la primera novela femenina moderna en España que además fue premiada con el Premio Nadal de Novela de 1944.
Andrea llega a Barcelona, con una maleta llena de libros y una vida por llenar de nuevas ilusiones al piso familiar de la Calle Aribau para estudiar letras. Sus ilusiones chocan de inmediato con el ambiente de tensión y violencia que reina en casa de su abuela a causa de algunas heridas no curadas entre la propia familia, heredadas de la reciente guerra. Entre octubre de 1939 y septiembre de 1940, durante su único curso académico en Barcelona entrarán en contacto el sórdido y pernicioso microcosmos familiar de la calle Aribau con el vivificante y libérrimo de la universidad, donde intima con una joven llamada Ena. Ese contacto resultará fatal para el desarrollo de la convivencia familiar y la estabilidad emocional de la propia Andrea, que contemplará resignada como la gente que le rodea vive en un tremendo vacío ( esa nada existencial a la que alude el título ) y como la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, acabará desmoronándose poco a poco.
“El árbol de la ciencia”; Pío Baroja
El árbol de la ciencia (para el propio Pío Baroja «el libro más acabado y completo de todos los míos») es una novela intelectual impregnada de una filosofía pesimista (patente en las lecturas del protagonista: Kant, Schopenhauer y Nietzche).La obra refleja la vida española en el tránsito del XIX al XX en la que plasma la mísera sordidez relacionada con las clases sociales y el ambiente cultural.
Andrés llega, ilusionado a un Madrid decadente a estudiar Medicina y se choca con una docencia pésima y un ambiente pobre y enrarecido en el que se sumergirá y donde encontrará a su futura esposa Lulú. Toda la obra es una especie de reflexión sobre la existencia humana; así en todas las vivencias del personaje, Andrés, podemos observar una constante referencia a la desorientación existencial del hombre.
miércoles, 1 de octubre de 2008
TEXTO Nº 5
Juan José Millás, El País Semanal, 21 de septiembre de 2008.
Luna Park de Idroscalo.
Dice uno “Luna Park de Idroscalo” y parece que ha pronunciado un verso. Dan ganas de repetirlo, como esos estribillos musicales que escuchas al levantarte de la cama y no se te van de la cabeza en todo el día. Luna Park de Idroscalo, así se llama el parque de atracciones de Milán donde se exhibe ( ... ) un hombre de látex amarrado a una silla eléctrica falsa. Si echas un euro, el hombre se agita, aúlla, sufre convulsiones y al cabo de un minuto muere, dejando escapar una nube de humo, producto del achicharramiento. Las facciones son de un realismo prodigioso, aunque resulta extraño que tenga todos los dientes, tratándose de un excluido social de látex. Habría sido mejor que le quitaran uno o dos de la encía de arriba, que está más a la vista que la de abajo.
El aparato, con hombre incluido, se puede adquirir en Internet por 5000 euros, inversión que, en el Luna Park de Idroscalo ( se me hace la boca agua cada vez que lo digo, Luna Park de Idroscalo ) han recuperado en cuatro días debido a su éxito. La información no decía qué tiene el ajusticiado debajo de los pantalones, pero si le hubieran colocado unos genitales verdaderos, como Dios manda, resultaría mucho más excitante desde el punto de vista sexual ( no hay otro ) verlo agitarse, convulsionarse y perecer. Si yo fuera el director del Luna Park de Idroscalo ( más, más, por favor ), colocaría en otra silla una chica en biquini. Pero Italia tiene ahora un gobierno muy conservador que quizás no lo permitiera. Otra cosa quizá no, pero Berlusconi es un caballero.
Luna Park de Idroscalo.
Dice uno “Luna Park de Idroscalo” y parece que ha pronunciado un verso. Dan ganas de repetirlo, como esos estribillos musicales que escuchas al levantarte de la cama y no se te van de la cabeza en todo el día. Luna Park de Idroscalo, así se llama el parque de atracciones de Milán donde se exhibe ( ... ) un hombre de látex amarrado a una silla eléctrica falsa. Si echas un euro, el hombre se agita, aúlla, sufre convulsiones y al cabo de un minuto muere, dejando escapar una nube de humo, producto del achicharramiento. Las facciones son de un realismo prodigioso, aunque resulta extraño que tenga todos los dientes, tratándose de un excluido social de látex. Habría sido mejor que le quitaran uno o dos de la encía de arriba, que está más a la vista que la de abajo.
El aparato, con hombre incluido, se puede adquirir en Internet por 5000 euros, inversión que, en el Luna Park de Idroscalo ( se me hace la boca agua cada vez que lo digo, Luna Park de Idroscalo ) han recuperado en cuatro días debido a su éxito. La información no decía qué tiene el ajusticiado debajo de los pantalones, pero si le hubieran colocado unos genitales verdaderos, como Dios manda, resultaría mucho más excitante desde el punto de vista sexual ( no hay otro ) verlo agitarse, convulsionarse y perecer. Si yo fuera el director del Luna Park de Idroscalo ( más, más, por favor ), colocaría en otra silla una chica en biquini. Pero Italia tiene ahora un gobierno muy conservador que quizás no lo permitiera. Otra cosa quizá no, pero Berlusconi es un caballero.
TEXTO Nº 4
JUAN MANUEL DE PRADA Lunes, 08-09-08, ABC
Es el aborto, estúpidos
Que nuestra época padece una hipertrofia ideológica no creo que sea asunto que requiera mayor elucidación. Asuntos que afectan intrínsecamente a lo que es constitutivo de un meollo irrenunciable de humanidad son devorados por la ideología; y así se llega al agostamiento de lo humano. Durante siglos, la esclavitud fue aceptada sin empacho, hasta el extremo de que el funcionamiento mismo de la sociedad era inconcebible sin la existencia de la esclavitud: el orden social y económico, las instituciones jurídicas demandaban hombres esclavizados que garantizasen la prosperidad de los «hombres libres»; sin embargo, aquella sociedad era constitutivamente inhumana. Y para desembarazarse de aquella gangrena que devoraba su humanidad, la sociedad hubo de renunciar a las ventajas de las que disfrutaba, hubo de abolir una serie de instituciones jurídicas que reducían a una porción nada desdeñable de seres humanos a la condición literal de objetos sobre los que existía un «derecho» de libre disposición. Desembarazarse de aquella gangrena tan beneficiosa no fue una cuestión sencilla: los hombres que habían aceptado que otros hombres fuesen meras máquinas adiestradas para la obtención de un rédito tuvieron que aprender a mirarlos con una mirada prístina, tuvieron que volver a descubrir en ellos su dignidad intrínseca de hijos de Dios. Fue un proceso que no sobrevino de la noche a la mañana, sino que se alargó durante miles de años. Pero si finalmente tal proceso se impuso fue porque la sociedad comprendió que su misma supervivencia dependía de su capacidad para despojarse de las anteojeras con que la ideología había estrechado el horizonte humano. Al despojarse de esas anteojeras, el entero orden sobre el que la sociedad vieja se asentaba se iba a desmoronar; pero hubo hombres que entendieron que había un meollo irrenunciable de humanidad sobre el que ninguna ideología podía prevalecer.
Como ocurrió durante siglos con la esclavitud, ocurre en nuestra época con el aborto. Se ha impuesto un orden injusto, según el cual las generaciones presentes pueden decidir según su interés sobre las generaciones venideras, del mismo modo que antaño los «hombres libres» decidían sobre los esclavos. Todas las razones ideológicas que se invocan a favor del aborto son a la postre sinrazones humanas, manifestaciones ideológicas enloquecidas mediante las cuales anteponemos nuestro provecho propio sobre ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye. Pero renunciar a lo que es irrenunciable no se consigue impunemente; exige una degradación de lo humano que conduce a su consunción final. Aceptar socialmente el aborto, arbitrar leyes que lo amparen corrompe nuestra humanidad y funda un orden inhumano. No debemos olvidar que, si bien abortos se perpetraron desde que el mundo es mundo (como, por lo demás, se perpetraron asesinatos o latrocinios), porque está en la naturaleza humana sacar provecho de sus crímenes, fueron las sociedades constituvamente inhumanas que florecieron tras la Primera Guerra Mundial las que otorgaron ufanamente al aborto un reconocimiento legal. La propaganda de nuestra época no se cansa de execrar la perversidad de aquellas sociedades inhumanas; pero tales execraciones no son sino aderezos cosméticos: a la postre, en lo que es constitutivamente humano, las democracias actuales no se distinguen del nazismo o el comunismo, puesto que, al igual que ellos, conciben el aborto como un puro acto de disposición.
La cuestión del aborto es el gran caballo de batalla de nuestro tiempo, como antaño lo fue la esclavitud. Llegará el día en que nuestros hijos, al contemplar desde la atalaya de la distancia el páramo de mortandad sobre el que nuestra época fundó su orden social, se avergüencen de su genealogía, se avergüencen de llevar en su sangre el legado de generaciones inhumanas. El aborto no puede combatirse desde postulados ideológicos; hace falta apartarse las anteojeras que estrechan nuestro horizonte humano. Y el político verdadero, esto es, el hombre que ame la supervivencia de la polis, de la organización humana, tiene que rebelarse contra la gangrena que la está devorando. Es una batalla que tal vez dure mil años, pero entretanto se requieren hombres dispuestos a inmolarse en la primera línea de vanguardia.
Es el aborto, estúpidos
Que nuestra época padece una hipertrofia ideológica no creo que sea asunto que requiera mayor elucidación. Asuntos que afectan intrínsecamente a lo que es constitutivo de un meollo irrenunciable de humanidad son devorados por la ideología; y así se llega al agostamiento de lo humano. Durante siglos, la esclavitud fue aceptada sin empacho, hasta el extremo de que el funcionamiento mismo de la sociedad era inconcebible sin la existencia de la esclavitud: el orden social y económico, las instituciones jurídicas demandaban hombres esclavizados que garantizasen la prosperidad de los «hombres libres»; sin embargo, aquella sociedad era constitutivamente inhumana. Y para desembarazarse de aquella gangrena que devoraba su humanidad, la sociedad hubo de renunciar a las ventajas de las que disfrutaba, hubo de abolir una serie de instituciones jurídicas que reducían a una porción nada desdeñable de seres humanos a la condición literal de objetos sobre los que existía un «derecho» de libre disposición. Desembarazarse de aquella gangrena tan beneficiosa no fue una cuestión sencilla: los hombres que habían aceptado que otros hombres fuesen meras máquinas adiestradas para la obtención de un rédito tuvieron que aprender a mirarlos con una mirada prístina, tuvieron que volver a descubrir en ellos su dignidad intrínseca de hijos de Dios. Fue un proceso que no sobrevino de la noche a la mañana, sino que se alargó durante miles de años. Pero si finalmente tal proceso se impuso fue porque la sociedad comprendió que su misma supervivencia dependía de su capacidad para despojarse de las anteojeras con que la ideología había estrechado el horizonte humano. Al despojarse de esas anteojeras, el entero orden sobre el que la sociedad vieja se asentaba se iba a desmoronar; pero hubo hombres que entendieron que había un meollo irrenunciable de humanidad sobre el que ninguna ideología podía prevalecer.
Como ocurrió durante siglos con la esclavitud, ocurre en nuestra época con el aborto. Se ha impuesto un orden injusto, según el cual las generaciones presentes pueden decidir según su interés sobre las generaciones venideras, del mismo modo que antaño los «hombres libres» decidían sobre los esclavos. Todas las razones ideológicas que se invocan a favor del aborto son a la postre sinrazones humanas, manifestaciones ideológicas enloquecidas mediante las cuales anteponemos nuestro provecho propio sobre ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye. Pero renunciar a lo que es irrenunciable no se consigue impunemente; exige una degradación de lo humano que conduce a su consunción final. Aceptar socialmente el aborto, arbitrar leyes que lo amparen corrompe nuestra humanidad y funda un orden inhumano. No debemos olvidar que, si bien abortos se perpetraron desde que el mundo es mundo (como, por lo demás, se perpetraron asesinatos o latrocinios), porque está en la naturaleza humana sacar provecho de sus crímenes, fueron las sociedades constituvamente inhumanas que florecieron tras la Primera Guerra Mundial las que otorgaron ufanamente al aborto un reconocimiento legal. La propaganda de nuestra época no se cansa de execrar la perversidad de aquellas sociedades inhumanas; pero tales execraciones no son sino aderezos cosméticos: a la postre, en lo que es constitutivamente humano, las democracias actuales no se distinguen del nazismo o el comunismo, puesto que, al igual que ellos, conciben el aborto como un puro acto de disposición.
La cuestión del aborto es el gran caballo de batalla de nuestro tiempo, como antaño lo fue la esclavitud. Llegará el día en que nuestros hijos, al contemplar desde la atalaya de la distancia el páramo de mortandad sobre el que nuestra época fundó su orden social, se avergüencen de su genealogía, se avergüencen de llevar en su sangre el legado de generaciones inhumanas. El aborto no puede combatirse desde postulados ideológicos; hace falta apartarse las anteojeras que estrechan nuestro horizonte humano. Y el político verdadero, esto es, el hombre que ame la supervivencia de la polis, de la organización humana, tiene que rebelarse contra la gangrena que la está devorando. Es una batalla que tal vez dure mil años, pero entretanto se requieren hombres dispuestos a inmolarse en la primera línea de vanguardia.
TEXTO Nº 3
ROSA MONTERO, 21 de septiembre, El País Semanal
La muerte digna.
Leí hace poco una información acerca de la posibilidad científica de que la vejez, la enfermedad y el deterioro físico puedan ser aplazados, e incluso vencidos, en un plazo no muy lejano. Hasta se podía fantasear, ya puestos, sobre la no inevitabilidad del morir. Si Kafka, que era alguien, vino a escribir que el sentido de la vida es la muerte, de cumplirse plenamente tan optimistas previsiones nos encontraríamos con que la vida carecerá de sentido. Pero no quiero meterme en berenjenales, porque seguramente estoy tergiversando a aquel gran pesimista.
El suicidio asistido, de eso quería hablar, porque hasta este Beirut de un Líbano que permanentemente juega a la ruleta rusa con sus gentes ha llegado el guirigay de voces mostrencas que se han disparado ante la iniciativa del ministro de Sanidad español, Bernat Soria, y siempre esperando que a la publicación de este artículo el hombre no se haya echado atrás. Me da igual que sea cortina de humo o globo sonda, ya era hora de que la cuestión se pusiera sobre el tapete y de airear las leyes para que se les caiga el moho arcaico.
Parece mentira que en una sociedad en la que vemos como normal que alguien se dedique a clonar a sus mascotas -esas criaturas que deberían sernos tan únicas como para no ofenderlas repitiéndolas- y en la que las viudas pueden inseminarse con los espermatozoides del difunto sin haberle pedido permiso, las entidades religiosas o políticas continúen oponiéndose a una práctica que, previas todas las garantías legales, resulta claramente una opción individual tan sagrada, por lo menos, como esa fe que esgrimen para castigar a quienes preferimos ahorrarnos un final indigno de esta ya de por sí difícil vida.
¿De verdad creen los fariseos que si el Jesús con el que se llenan la boca existiera ahora no incluiría semejante gracia en los evangelios? Suicidio a cargo de la Seguridad Social, dijo al poco de saberse el anuncio un ser capullesco y lo dijo en estéreo. ¿Por qué no asesinos, también, como las y los pro abortistas? Será para no repetirse. Autoasesinos sería una variante. Hortera, pero variante al fin.
Yo siempre pienso en la plácida muerte inducida de Edward G. Robinson en "Cuando el destino nos alcance". Viejo y desengañado puede, en un mundo de mierda -destruido por la propia humanidad-, cierto, pero tranquilo, tumbado en una camilla, morir escuchando su música predilecta y viendo una filmación de su paisaje predilecto, ya desaparecido de la faz de la tierra. Y les aseguro que, si es posible, en un mundo todavía habitable, también me gustaría morir así. Inducida, digna, feliz de desaparecer escuchando y contemplando lo que más amo, que puede ser mi gente, mi paisaje, mis mejores recuerdos, mi música...
A propósito de recordar. Tengo muy frescos en mi memoria los tiempos en que la pía Iglesia Católica no admitía a los suicidas en sus camposantos. Qué lástima que, como entonces oficialmente no existía el aborto (sólo practicado en la clandestinidad, sobre una mesa de cocina, cantidad de mujeres sacrificadas en aras del secreto; o en el extranjero, las que podíamos), no se les negara también el eterno descanso a las abortistas y sus colaboradores. Claro que, recuerdo, tanto el suicidio como el aborto no existían en aquella feliz España a la que tantos querrían volver y están en su derecho, si lo consiguen. Como yo lo estoy, en mi pleno derecho, a resistirles y rebelarme y desear un país mejor.
Que no me hablen de la ley de un dios. A Alá también lo usan para justificar a quienes se vuelan con una bomba encima llevándose por delante a quien sea, a pesar de que el islam también prohíbe el suicidio. Hay componendas para todo lo que hace daño. ¿No puede haberlas también para que se cumpla la voluntad del individuo, para atenuar los dramas humanos y familiares? Pero a los que se les llena la boca con la palabra familia no les importan sus sufrimientos.
Y que no me nombren el juramento hipocrático. Redactado ahora, debería incluir lo de mantener al paciente en vida sólo mientras conserve calidad de ídem.)
Lecturas primera evaluación
BLOQUE 1
“La Barraca”. Blasco Ibáñez
Sinopsis del libro: sobre las tierras del tío Barret, que se atrevió a romper las cadenas y a cortar la cabeza del amo, don Salvador, con la consiguiente ruina de su familia, pesa una maldición. Convertidas en símbolo de la lucha contra los terratenientes, nadie debe cultivarlas. La hostilidad se desata contra un forastero, Batiste Borrull, que, con el sueño de sacar a su familia adelante, decide arrendarlas, desatando así una tempestad de odio y resentimiento que culmina trágicamente. En la mejor tradición de la novela naturalista, Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) se demora en La Barraca (1898) en el análisis de la psicología colectiva y achaca la crueldad de los personajes a los bajos instintos y a la brutalidad del medio en que viven. En estas circunstancias adversas, la lucha del maestro, don Joaquín, para educar a sus alumnos, resulta infructuosa.
“Cuentos de terror.Parte 1”. Edgar Allan Poe ( editorial Alianza )
La presente publicación agrupa diversos cuentos de Edgar Allan Poe con una temática singular: el horror y el misterio. Constituyen una muestra de la obra que produjera este genio atormentado quien, en su breve existencia, fuera el creador de las obras más extrañas, complejas y fecundas. Las historias, los cuentos, los relatos y poemas que salieron de su pluma fueron extraordinarios, como lo fue su vida, que se escribió en intermitentes trances de iluminación y angustia.
Aquí se unen relatos de gente entre la vida y la muerte ( “El extraño caso del señor Valdemar” ), maldiciones ( “La caída de la casa Usher”, “El gato negro” ), terror psicológico y claustrofobia ( “El pozo y el péndulo” ), sentimientos de culpabilidad ( “El corazón delator” )…
Los cuentos que entran a examen son los siguientes:
“El pozo y el péndulo”.
“La verdad sobre misterioso caso del señor Valdemar”.
“El gato negro”.
“El corazón delator”.
“La caída de la casa Usher”.
“Los crímenes de la calle Morgue”.
“Ligeia”.
“El misterio de Marie Roguet”.
“Don Juan Tenorio”. José Zorrilla
Es ésta la obra más conocida y representativa del autor José Zorrilla, en la que se muestra la figura de don Juan Tenorio tal y como la entendemos hoy día, como la del seductor empedernido que hará lo que sea para llevar a cabo sus numerosas conquistas. Don Juan va a ser un caballero pendenciero y amante de las mujeres, a las que con su encanto personal y también físico, seduce y luego abandona. Así pues, en unos de sus frecuentes alardeos amatorios y valeroso contra sus numerosas victorias y enemigos, va a enfrentarse a don Luis Mejía, al que confiesa su intención de seducir a una joven novicia, doña Inés e hija del comendador don Gonzalo de Ulloa; lo que no se esperará don Luis es que, en un alarde de máxima provocación, también se ha propuesto seducir a su prometida doña Ana de Pantoja.
En general, se trata un clásico de la literatura española que siempre se puede leer una y otra vez, ya que el mito de don Juan es universalmente conocido y por el que no pasan los años. Además se reproducen pasajes muy conocidos por gran parte de la gente, sin contar con la pasión y romanticismo que aparecen en sus páginas.
BLOQUE 2
“Pantaleón y las visitadoras”. Mario Vargas Llosa
«Intenté al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible. Fue una experiencia liberadora, que me reveló las posibilidades del juego y el humor en la literatura.» MARIO VARGAS LLOSA Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Así arranca la novela de Mario Vargas Llosa Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973. Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo. El eterno debate entre verdad y mentira, entre necesidad y virtud, y las perniciosas consecuencias que depara a veces la observancia rigurosa del deber son valores fundamentales de esta extraordinaria novela. Concebida y ensamblada con pericia de maestro, Pantaleón y las visitadoras supone un giro en la obra narrativa de Mario Vargas Llosa. El realismo social presente en sus primeras obras da paso a una precisa dosificación del sentido del humor, la sátira y la ironía que enriquecen sin mesura el desarrollo de su peculiar universo literario.
“Cien años de soledad” Gabriel García Márquez.
Cien años de soledad cuenta la historia de la familia Buendía a lo largo de seis generaciones en el pueblo ficticio de Macondo. El pueblo es fundado por diversas familias conducidas por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, un matrimonio de primos que se casaron llenos de presagios y temores por su parentesco y el mito existente en la región por el cual su descendencia podía tener cola de cerdo. Pese a ello, tuvieron tres hijos: José Arcadio, Aureliano y Amaranta (nombres que se repetirán en las siguientes generaciones). José Arcadio, el fundador y es la persona que lidera e investiga con las novedades que traen los gitanos al pueblo. Úrsula es la matriarca y jefe de la familia, quien vive durante más de cien años cuidando de la familia y del hogar. El pueblo poco a poco va creciendo y con este crecimiento llegan habitantes del otro lado de la ciénaga (terreno que rodea y aísla al pueblo del exterior, tal como sucede en su natal Aracataca, Colombia). Con ellos se incrementa la actividad comercial y la construcción en Macondo.
Una historia entre el árbol genealógico y el cuento, llena de fantasía y realismo mágico, una de las cumbres de la narrativa del siglo XX en lengua hispana.
“Como agua para chocolate”. Laura Esquivel
«Estar como agua para chocolate»: es decir, a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa.
Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. Las recetas de cocina que Tita elabora puntean el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro. Como agua para chocolate es una agridulce comedia de amores y desencuentros, una obra chispeante, tierna y pletórica de talento, que se ha convertido en uno de los mayores éxitos de la literatura latinoamericana.
“La Barraca”. Blasco Ibáñez
Sinopsis del libro: sobre las tierras del tío Barret, que se atrevió a romper las cadenas y a cortar la cabeza del amo, don Salvador, con la consiguiente ruina de su familia, pesa una maldición. Convertidas en símbolo de la lucha contra los terratenientes, nadie debe cultivarlas. La hostilidad se desata contra un forastero, Batiste Borrull, que, con el sueño de sacar a su familia adelante, decide arrendarlas, desatando así una tempestad de odio y resentimiento que culmina trágicamente. En la mejor tradición de la novela naturalista, Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) se demora en La Barraca (1898) en el análisis de la psicología colectiva y achaca la crueldad de los personajes a los bajos instintos y a la brutalidad del medio en que viven. En estas circunstancias adversas, la lucha del maestro, don Joaquín, para educar a sus alumnos, resulta infructuosa.
“Cuentos de terror.Parte 1”. Edgar Allan Poe ( editorial Alianza )
La presente publicación agrupa diversos cuentos de Edgar Allan Poe con una temática singular: el horror y el misterio. Constituyen una muestra de la obra que produjera este genio atormentado quien, en su breve existencia, fuera el creador de las obras más extrañas, complejas y fecundas. Las historias, los cuentos, los relatos y poemas que salieron de su pluma fueron extraordinarios, como lo fue su vida, que se escribió en intermitentes trances de iluminación y angustia.
Aquí se unen relatos de gente entre la vida y la muerte ( “El extraño caso del señor Valdemar” ), maldiciones ( “La caída de la casa Usher”, “El gato negro” ), terror psicológico y claustrofobia ( “El pozo y el péndulo” ), sentimientos de culpabilidad ( “El corazón delator” )…
Los cuentos que entran a examen son los siguientes:
“El pozo y el péndulo”.
“La verdad sobre misterioso caso del señor Valdemar”.
“El gato negro”.
“El corazón delator”.
“La caída de la casa Usher”.
“Los crímenes de la calle Morgue”.
“Ligeia”.
“El misterio de Marie Roguet”.
“Don Juan Tenorio”. José Zorrilla
Es ésta la obra más conocida y representativa del autor José Zorrilla, en la que se muestra la figura de don Juan Tenorio tal y como la entendemos hoy día, como la del seductor empedernido que hará lo que sea para llevar a cabo sus numerosas conquistas. Don Juan va a ser un caballero pendenciero y amante de las mujeres, a las que con su encanto personal y también físico, seduce y luego abandona. Así pues, en unos de sus frecuentes alardeos amatorios y valeroso contra sus numerosas victorias y enemigos, va a enfrentarse a don Luis Mejía, al que confiesa su intención de seducir a una joven novicia, doña Inés e hija del comendador don Gonzalo de Ulloa; lo que no se esperará don Luis es que, en un alarde de máxima provocación, también se ha propuesto seducir a su prometida doña Ana de Pantoja.
En general, se trata un clásico de la literatura española que siempre se puede leer una y otra vez, ya que el mito de don Juan es universalmente conocido y por el que no pasan los años. Además se reproducen pasajes muy conocidos por gran parte de la gente, sin contar con la pasión y romanticismo que aparecen en sus páginas.
BLOQUE 2
“Pantaleón y las visitadoras”. Mario Vargas Llosa
«Intenté al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible. Fue una experiencia liberadora, que me reveló las posibilidades del juego y el humor en la literatura.» MARIO VARGAS LLOSA Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Así arranca la novela de Mario Vargas Llosa Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973. Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo. El eterno debate entre verdad y mentira, entre necesidad y virtud, y las perniciosas consecuencias que depara a veces la observancia rigurosa del deber son valores fundamentales de esta extraordinaria novela. Concebida y ensamblada con pericia de maestro, Pantaleón y las visitadoras supone un giro en la obra narrativa de Mario Vargas Llosa. El realismo social presente en sus primeras obras da paso a una precisa dosificación del sentido del humor, la sátira y la ironía que enriquecen sin mesura el desarrollo de su peculiar universo literario.
“Cien años de soledad” Gabriel García Márquez.
Cien años de soledad cuenta la historia de la familia Buendía a lo largo de seis generaciones en el pueblo ficticio de Macondo. El pueblo es fundado por diversas familias conducidas por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, un matrimonio de primos que se casaron llenos de presagios y temores por su parentesco y el mito existente en la región por el cual su descendencia podía tener cola de cerdo. Pese a ello, tuvieron tres hijos: José Arcadio, Aureliano y Amaranta (nombres que se repetirán en las siguientes generaciones). José Arcadio, el fundador y es la persona que lidera e investiga con las novedades que traen los gitanos al pueblo. Úrsula es la matriarca y jefe de la familia, quien vive durante más de cien años cuidando de la familia y del hogar. El pueblo poco a poco va creciendo y con este crecimiento llegan habitantes del otro lado de la ciénaga (terreno que rodea y aísla al pueblo del exterior, tal como sucede en su natal Aracataca, Colombia). Con ellos se incrementa la actividad comercial y la construcción en Macondo.
Una historia entre el árbol genealógico y el cuento, llena de fantasía y realismo mágico, una de las cumbres de la narrativa del siglo XX en lengua hispana.
“Como agua para chocolate”. Laura Esquivel
«Estar como agua para chocolate»: es decir, a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa.
Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. Las recetas de cocina que Tita elabora puntean el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro. Como agua para chocolate es una agridulce comedia de amores y desencuentros, una obra chispeante, tierna y pletórica de talento, que se ha convertido en uno de los mayores éxitos de la literatura latinoamericana.
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