Juan José Millás, El País Semanal, 21 de septiembre de 2008.
Luna Park de Idroscalo.
Dice uno “Luna Park de Idroscalo” y parece que ha pronunciado un verso. Dan ganas de repetirlo, como esos estribillos musicales que escuchas al levantarte de la cama y no se te van de la cabeza en todo el día. Luna Park de Idroscalo, así se llama el parque de atracciones de Milán donde se exhibe ( ... ) un hombre de látex amarrado a una silla eléctrica falsa. Si echas un euro, el hombre se agita, aúlla, sufre convulsiones y al cabo de un minuto muere, dejando escapar una nube de humo, producto del achicharramiento. Las facciones son de un realismo prodigioso, aunque resulta extraño que tenga todos los dientes, tratándose de un excluido social de látex. Habría sido mejor que le quitaran uno o dos de la encía de arriba, que está más a la vista que la de abajo.
El aparato, con hombre incluido, se puede adquirir en Internet por 5000 euros, inversión que, en el Luna Park de Idroscalo ( se me hace la boca agua cada vez que lo digo, Luna Park de Idroscalo ) han recuperado en cuatro días debido a su éxito. La información no decía qué tiene el ajusticiado debajo de los pantalones, pero si le hubieran colocado unos genitales verdaderos, como Dios manda, resultaría mucho más excitante desde el punto de vista sexual ( no hay otro ) verlo agitarse, convulsionarse y perecer. Si yo fuera el director del Luna Park de Idroscalo ( más, más, por favor ), colocaría en otra silla una chica en biquini. Pero Italia tiene ahora un gobierno muy conservador que quizás no lo permitiera. Otra cosa quizá no, pero Berlusconi es un caballero.
miércoles, 1 de octubre de 2008
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